jueves, 1 de marzo de 2018

¿Qué fue de ella?


Obra de un solo acto. La escena única se desarrolla en un café. Al fondo, Pepe —el propietario— le sirve una cerveza a Manolo, un cliente habitual acodado en una esquina de la barra, que ya parece formar parte del mobiliario. En una mesa lateral, un grupo de ancianos juega a las cartas, en otra prefieren el dominó. Tres adolescentes se despiden y salen del bar hablando acaloradamente. El ambiente es variopinto, como el de cualquier cafetería de barrio. En la mesa más próxima al ventanal, junto a la puerta de entrada, un hombre y una mujer de unos treinta años centran nuestra atención. 

Laura lleva su uniforme de auxiliar de vuelo, se ha quitado el gorro y el abrigo. Javier va vestido con ropa informal, su cazadora de cuero descansa en el respaldo de la otra silla desocupada. Están charlando ante un par de tazas cuando ven pasar por la calle a una viejecita. Camina despacio arrastrando un carro de la compra desvencijado por el uso, su maltrecho y encorvado cuerpecillo da la impresión de que de un momento a otro va a dejarse llevar por el peso de su carga. 

LAURA —¡Fíjate! ¿La recuerdas?

JAVIER —Vagamente…

LAURA —Sí, hombre… ¡la señora que vendía rosquillas en la esquina!

JAVIER —¡Anda, es verdad! ¡Qué mayor está, ¿no?! Hace muchísimo que no la veía.

LAURA —Hace veinte años, nada menos, que desapareció. Regresó hará un par de meses…

JAVIER —¿Cómo lo sabes? (la interrumpió sorprendido) 

LAURA (alzando la voz para dirigirse al propietario) —¡Pepe! ¿A que le sirves gratis el desayuno a doña Amalia todos los días?

PEPE (encogiéndose de hombros mientras seca un vaso de tubo con un paño limpio) —Voy a ser lo mismo a fin de mes, hija… ¡si ni siquiera me acepta la porra que le ofrezco para acompañar el vaso de leche!

MANOLO (sin resistirse a meter baza) —¡Caramba! ¡Pues a mí no me perdonas ni los céntimos que dejo de vez en cuando de propina…!

PEPE (mirándolo medio enfadado, con la confianza que otorga el trato diario) —¡Tú, calla, agarrado! ¡Que seguro que tienes más que ninguno de los que estamos aquí en la cartilla de ahorros! ¡Todo para la pensión, dices, porque ni a una ronda te he visto invitar en toda mi vida!

MANOLO (entrando al trapo ofendido) —¡¿Pensión?! ¡Ya me contarás qué pensión me va a quedar si nos las han robado a todos esos sinvergüenzas!


LAURA (haciendo caso omiso a la discusión en la que se enzarzan también algunos de los ancianos presentes) —Ayer le mentí diciéndole que estaba de cumpleaños, para poder invitarla a unos churros…

JAVIER (sonriendo condescendiente) —Bueno, lo estás la semana que viene, tampoco es para tanto…

LAURA (poniendo los ojos en blanco) —¡Ojalá parar entonces no se acuerde y pueda invitarla otra vez! ¡Me da una pena verla tan delgada!

JAVIER (acariciándole una mano) —No lo entiendo… ¿qué fue de ella?

LAURA (suspirando abatida) —Dicen que perdió la cabeza por un hombre, y que por eso se marchó… otros creen que estaba casado y la dejó cuando se cansó de ella… yo me quedo con la versión de mamá…

JAVIER (sonriendo sarcástico) —Pero, ¿cómo te enteras de todas esas historias?

LAURA (haciéndole un gesto de burla) —Qué simpático… desde que te has mudado al centro te crees que aquí somos todos unos paletos, ¿o qué? (Javier se ríe a mandíbula batiente) No te las des de señorito conmigo, hermanito, que no cuela, tú eres tan de aquí como yo… y sabes que todo el mundo habla de los demás, ¡por los codos!

JAVIER (pidiéndole perdón juntando las manos, poniendo cara de niño bueno) —No te pongas así, Lau, anda, que no soy tu novio, y no me gustas cuando te enfadas. (provocó justo lo contrario, porque Laura se enfurruñó todavía más) ¡Vale, tú ganas…! Perdóname, reconozco que el cotilleo es el deporte nacional, aquí y en cualquier otro sitio… así que no me vengas con esas, ¡y desembucha de una vez todo lo que sepas! ¿O voy a tener que torturarte? (hizo ademán de hacerle cosquillas en la cintura y ella se separó bruscamente)  

LAURA (intentando contener la risa) —¡Estáte quieto, Javi! (se giró hacia la calle para observar el lento avanzar de la anciana, y su expresión se dulcificó) ¡Mírala! Si hasta tiene paciencia para maquillarse y todo…

JAVIER (asombrado) —¡Pero si parece un payaso! (la mirada de Laura se ensombreció) ¡No lo digo por mal, en serio! ¡Es que está tan pálida…! Y esos manchurrones verdes, ¿se supone que son la sombra de ojos? Por no decir que el pulso le tiembla, porque ese rojo de labios es digno del Joker… (en cuanto terminó su frase se arrepintió de haber sido tan insensible, su hermana no lo miraba a él, una lágrima le resbaló por la mejilla y se apresuró a limpiársela con sus dedos) ¡Eh, Lau! Sabes que soy un capullo, no me hagas caso, ¿vale? Cuéntame, ¿qué le pasó?


LAURA (carraspeando antes de comenzar a hablar) —Mamá se enteró de que en realidad se había marchado al pueblo a cuidar de su madre enferma. La tía Angus la conocía de no sé qué, fueron a la escuela juntas o algo así, por eso lo supieron. Al parecer su padre murió primero, de repente, así sin más, y él era el que estaba bien… En cambio la madre siguió encamada durante una eternidad. Sí es cierto que se hablaba de un hombre que la rondaba —casado o no, nunca se supo—, doña Amalia es muy discreta, y muy decente, dice mamá, que siendo viuda es libre de hacer lo que le dé la gana sin que nadie tenga que sacar la lengua a pasear. Lo malo fue que no tenía tiempo para trabajar mientras cuidaba de la vieja, y cuando murió sus hermanos se quedaron con la casa y la dejaron sin nada. (Javier meneó la cabeza incrédulo) Suerte que todavía conservaba su piso del barrio. Por eso volvió. Los vecinos ayudaron a desalojar a los okupas, pero no tiene ni para pagar la luz, ni el agua, ni la calefacción…

JAVIER —¿No cobra pensión, ni ayuda de ningún tipo?

LAURA — Sí, claro, imagínate a lo que le llega la miseria que le quedó de su difunto marido, si hace más de cuarenta años que se murió… por eso vendía rosquillas en la calle, porque ya entonces no le daba ni para comer con la hipoteca y todo lo demás. Mamá me dijo que las vecinas le pagaban por hacerles de niñera, porque siempre fue muy digna y le daba vergüenza aceptar limosnas. Por eso Pepe le da el desayuno, él fue uno de los críos a los que coleó de joven…  
JAVIER (frunciendo el ceño preocupado) —¿Y cómo se las apaña? ¿Su casa no es la del edificio que está en ruinas?

LAURA —Sí, iban a tirarlo y edificar, pero con la crisis se fue todo al garete, y los dueños al perder la oportunidad de vender ya ni se preocuparon por mantenerlo, porque aquí los alquileres están por los suelos, y ellos viven en sitios mejores… salvo ella, claro. Papá fue quien se encargó de buscar a quien pudiera adecentárselo un poco…

JAVIER (interrumpiéndola incrédulo) ¿Papá?

LAURA (impaciente por tener que explicarle todo) —A ver, hombre, es que no te enteras de nada… ¡ni que vivieras en la luna! Papá está muy metido en la Asociación Vecinal desde que está a media jornada… qué quieres, él tuvo suerte, otros ni siquiera conservaron su empleo… Arturo, sin ir más lejos, el que fue su compañero, como sabe de fontanería se dedica a hacer chapuzas por las casas, ¡para que después hablen de economía sumergida! ¡Qué dinero negro ni que niño muerto, si a veces le pagan en especie! Y otras ni eso… que él también ayuda gratis a quien no tiene ni qué llevarse a la boca. A Mary, la vecina del cuarto le arregló la lavadora… yo le llevé huevos, mantequilla y harina, porque quiso hacerle un pastel para agradecérselo, por el cumpleaños de su hijo pequeño… ¡tenías que haber visto la cara del crío, el pobre Arturo no daba crédito! De tres pisos le hizo una tarta alucinante, si es que estaba de respostera antes de que la echaran… (Javier agachó la cabeza) ¡Qué esperabas! Aquí todos andan más o menos igual… eres de los pocos que ha conseguido un ascenso y prosperar, Javi, si hasta yo no puedo ni irme de casa… ¿adónde iba a ir? Si mañana hacen un ERE en la compañía aérea y nos dejan a todos en tierra sin pestañear… es lo que hay… además, prefiero estar para echarles un cable a papá y mamá, que ya me dirás lo que les va a quedar con lo poco que cobra ella, y estando él como está…

JAVIER (frunciendo el ceño preocupado) —Yo también les ofrecí dinero, pero no quisieron aceptarlo…

LAURA (encogiéndose de hombros) —¿Qué te crees, que a mí sí? Yo ahorro todo lo que puedo, como viajar ya viajo… ¡pues para qué voy a gastar más, si me paso mis días libres en la Asociación!

JAVIER (asombrado) —¿Haciendo qué exactamente?


LAURA (entre risas) —¡Hay que ver qué concepto tienes de mí! ¿Me consideras tan inútil como para no poder ayudar a repartir la ropa y la comida que nos dona la gente? (él la mira pensativo sin responder) ¡Despierta, Javi, que ya no somos críos! ¡Tú sólo has quedado hoy conmigo porque no tienes ni idea de qué regalarme por mi cumpleaños, sino no te vería el pelo! 

JAVIER (molesto) —¡No digas eso!

LAURA (condescendiente) —A ver cuándo reconoces que es verdad… ¿sabes qué me gustaría que me regalaras? (él la interroga con la mirada) ¡Tiempo! Que ese día te quedes a pasar la tarde con nosotros… que traigas a Paula contigo de una vez, que todavía no se la has presentado a papá y mamá y ya empiezan a pensar que te avergüenzas de ellos,(Javier intenta interrumpirla, pero Laura se lo impide con un gesto) o que es demasiado fina para venir a comer a nuestra casa… ¡y no me mires con esa cara! ¡Siempre estás hasta arriba de trabajo, nunca tienes un momento para pasarte ni a saludar, y si lo tienes te escapas con ella a esquiar, o a bucear en algún paraíso sólo al alcance de vuestros salarios! ¡Así que lo único que te pido es que te vengas a pasar el día con nosotros! ¡Cuadra en domingo, no te preocupes por no llevar la agenda encima para consultar si estás disponible!

Laura mira el reloj, se le ha hecho tarde y tiene que ir al aeropuerto, se levanta para ponerse el abrigo. Javier permanece sentado mirando ensimismado a la anciana, que no ha conseguido alejarse demasiado durante la conversación. Laura se dirige a la barra para pagar, al preguntar cuánto se debe su hermano vuelve en sí.

JAVIER (alzando la voz poniéndose en pie) —¡Pepe, deja que ya pago yo… y lo del resto de la parroquia también! (hace ademán en dirección al grupo de ancianos enfrascados en el juego, uno lo escucha y le da las gracias, por lo que se convierte en un estallido generalizado de agradecimientos).

LAURA (sonriendo divertida) —Nada mejor que un sermón para que bajes de las nubes, hermanito…

JAVIER (pasándole un brazo por el hombro antes de salir de la cafetería) —Dile a mamá que cuente con Paula el domingo, y que no se preocupe, que come de todo y cualquier cosa que haga le gustará… y tú cuando aterrices donde te toque…

LAURA (interrumpiéndolo entre risas) —¡Londres!

JAVIER (meneando la cabeza consciente de lo poco que sabe de su vida) —Pues cuando aterrices en Londres, haz el favor de enviarme un informe de las necesidades más acuciantes de la Asociación esa…

LAURA (entre asombrada y exultante, lo mira de arriba abajo y le responde con sorna) —¿Acaso me has tomado por tu secretaria? Ahora mismo te paso el número, que igual hasta te coge el teléfono papá y todo, y ya si eso que te lo digan quienes lo saben de primera mano… ¡y gracias por mi regalo! ¡Por los dos! (le estampa dos besos en las mejillas)

JAVIER (abrumado) —El tuyo te lo doy el domingo, ya le preguntaré a Paula qué te compro, que el tiempo que me pides es el que sé que os debo… y lo de aportar mi granito de arena en lo que pueda… pues, se lo debo a toda esta gente (indicando con la mano a los vecinos con los que se cruzan por la calle), que forman parte de lo que soy… 

LAURA (alborotándole el pelo) —¡Eres un sol, hermanito! ¡Un poco inmaduro, eso sí, pero es lo que tiene ser el pequeño…!

Javier la abraza devolviéndole los besos y aprovecha la coyuntura para hacerle cosquillas. Se cierra el telón con Laura retorciéndose entre risas de ambos.



by Eva Loureiro Vilarelhe

36 comentarios:

  1. ¡Qué bonita historia entre hermanos! Ese amor fraternal tan bien narrado a través de pequeños problemas que, a veces ignoramos de los de nuestr propia sangre, pero que siempre (salvo excepciones) se acaban solucionando.
    Me encanta cómo has narrado esa relación tan especial que en el fondo tienen.
    ¡Ah! Y regalar tiempo es lo mejor que hoy en día puede hacer uno por otro.

    Un besazo, Eva.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Chelo, porque tienes mucha razón, tenemos muy tasado el tiempo en nuestra vida diaria, por lo que acaba siendo el mejor regalo que podemos hacerle a quienes más apreciamos. Me alegro de que te haya gustado cómo he tratado de plasmarlo. Un beso enorme para ti también :)

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  2. Fantástico todo, Eva. El tono, el fondo la forma de conta... Un relato precioso.

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    1. Gracias por tu entusiasmo, Marta, y por leerme también, por supuesto. Un abrazo.

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  3. Hola.
    Te has puesto sentimental,Eva.
    Una pieza costumbrista,emotiva y vital.Cosas que todo el mundo debe saber,pero que conviene recordarlas.
    Me sorprende la amplitud de tu registro,Eva;te atreves con todo y con todo sales airosa.
    Me venía a la mente en algunos momentos el teatro de Buero (Hoy es fiesta,por ejemplo).
    Has prescindido prácticamente de la ironía,que tan bien dominas,pero creo que has acertado.
    Como siempre,me ha gustado tu dominio y técnica.Gracias.

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    1. ¡Hola, Suso!
      Gracias a ti, por supuesto, porque además de leerme siempre me dejas un comentario que me alegra el día. Me faltaba el teatro por publicar aquí, y me lancé sin más, apartando la ironía que me caracteriza porque el tema en cuestión me puede, la fragilidad de los ancianos me toca la fibra, y la pobreza en tiempos de crisis o no crisis es una humillación para quien ya no puede depender de sí mismo... llámame sentimental, estás en lo cierto. Por lo demás, no sé si seré merecedora de tus elogios, de la comparación menos, pero me quedo con te haya gustado, es lo único que prentendía ;)
      Reitero mi agradecimiento, Suso. Abrazo enorme :)

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  4. Sigues mostrando nuevas facetas?? Que has hecho con Eva?
    Tierno, muy tierno. Supongo que será un trocito de algo más largo que estoy deseando leer.
    Bicos rapariga!

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    1. Quién crees que es Eva para no reconocerme? Jajaja. Gracias, David, tus palabras me llegan, ya ves que también tengo un lado tierno ;)
      Petons!!!

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    2. Hola Eva, a pesar del tono distendido de la conversación en el bar, narras con un fino humor sobre la vida de los pensionistas y desahuciados, la cruel realidad de algunas personas que no tienen nada.

      Siempre está quien sólo sabe mirarse el ombligo y no ve más allá de sus narices. Haces un retrato tierno de la señora vendedora de rosquillas, su indefensión, su coquetería al maquillarse, y su prudencia. No quiere mendigar unas migajas de pan. Siento que en esos casos no hay que llevarse por el orgullo.

      Me tocaste la fibra sensible, me emocioné. Y es que vivimos todos tan deprisa que no hablamos, ahora con los smarphones, y demás...mucho menos.

      Considero que siempre hay que tener un diálogo, antes de juzgar. Un abrazo litwerario.

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    3. ¡Hola, Lola!
      Me alegro de haberte tocado la fibra, porque a mí este tema me importa mucho, como bien dices hay quien peca de mirarse excesivamente el ombligo (todos lo hacemos a veces), y a nuestro alrededor hay montones de historias como la de doña Amalia, o el padre de Laura y Javier... sólo hay que abrir los ojos, y si se puede, arrimar el hombro, que por muy diminuto que sea nuestro granito de arena, formará una montaña unido a los del resto de la sociedad.
      El diálogo es fundamental, estás en lo cierto, y más en nuestros días de soledad real ante tanto contacto virtual.
      Te agradezco sinceramente tu precioso comentario. Gracias por leerme, un beso enorme.

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    4. Eva, eres una escritora todoterreno, sin miedo a nada. Tocas todos los palos. Te leo y comento porque eres como una bocanada de aire fresco en este mundo virtual.
      Gracias por ser cómo eres. No cambies.

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    5. ¡Oh, Lola, tú sí que eres un amor! ¡Cómo me dices esas cosas! Te agradezco el esfuerzo de la lectura porque eres demasiado generosa con todo el mundo, y creo que no te llegarían dos vidas para lograr abarcar todo lo que pretendes. Yo te agradezco tu sincera amistad, y tampoco cambies nunca, porque tienes un corazón enorme. ¡Gracias a ti!

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  5. Pues yo también me pregunto, ¿dónde está Eva? porque el típico humor made in Loureiro Vilarelhe que impregna la mayor parte de los relatos de por aquí, ni está ni se le espera. Y por otro lado es el primer formato teatral que te leo. Menuda caja de sorpresas que estás hecha, nos tienes a todos desconcertaos.
    La verdad es que te has despachado a gusto con muchas de las injusticias sociales que padecemos, que si las pensiones menguantes, los desahucios, la miseria, el abandono de los ancianos, la codicia de las multinacionales, la precariedad laboral, etc etc. No es desde luego un relato para tirar de ironía. Y me gusta, me gustan las personas reivindicativas y sensibles a los males de su entorno, que si hubiera más así otro gallo nos cantaría. Las has encajado a la perfección en los diálogos, de forma muy natural. Unos diálogos por otro lado bien construidos y fluidos, cosa que no todos los autores saben hacer bien (algunos ni bien ni mal, directamente no saben). Tiene su mérito construir una escena enteramente a base de diálogos, Eva, pues en mi opinión exige el doble de esfuerzo que limitarse tan sólo a narrar.
    Al final el bueno de Javier ha resultado fácil de convencer y poco ha bastado para que diese su brazo a torcer, se ve que el factor de seducción de Laura es poderoso, algo que se adivina también en su actitud risueña y desenfadada.
    Pues nada, dale un beso a Eva de mi parte, quienquiera que seas ;)

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    1. Empiezo a pensar que os habéis tomado el título al pie de la letra, o incluso que lo leéis como “¿Qué fue de Eva?”, jajaja. Bromas aparte, me encanta cambiar de registro, así que me hace mucha ilusión que consideres que está lograda la escena. Los diálogos me parecen fundamentales en un relato, o una novela, para cuanto más en una obra de teatro, por eso procuro darles la mayor veracidad posible (diálogo mucho conmigo misma para practicar, jajaja, o ¿será con esa otra Eva que desconocíais?), así que es un honor que creas que tiene mérito, comentarios como el tuyo son la mejor recompensa a mi esfuerzo, Jorge, muchísimas gracias por tu gentileza. Además de por leerme, como me tienes acostumbrada, eres un encanto. Y le daré un beso a la otra Eva de tu parte, igual es que está ocupada organizando la boda de la sobrina del señor E. ;)
      ¡Besos de las tres! :)

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    2. ¿Pero cómo? ¿que la ahijada del señor E. se casa? no puede ser, si aún no tengo el traje, ni la lista de invitados, ni el restaurante... ¡Eva esto es imperdonable por tu parte! bueno a decir verdad todavía no se le he pedido, ni ella a mí tampoco... aquí hay algo que no me cuadra, creo que meditaré sobre ello y hablamos...

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    3. Jajaja. Jorge, creo que de tanto leer las aventuras anteriores has olvidado la última... ¡y hay dos bodas en ciernes! Bien es cierto que tenías previsto que un accidente te quitara de en medio a tu principal adversario... veremos qué ocurre, tú medita, que algo sacaremos en limpio entre los dos ;)

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    4. Ups, es verdad! esto de leer la ultima entrega antes que todas las demás me ha despistado. Creo que ya llego tarde para impedir el enlace pero he contactado con un abogado que podrá aconsejar a la ahijada acerca de los trámites del divorcio... porque tú espera a que me conozca... bicos

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    5. A este paso va a ser mejor que te meta en la próxima trama como personaje, y luego si eso ya lo arregláis entre los tres, jajaja. Es una idea no del todo descabellada, Jorge... ;)

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  6. Hola Eva,... desgraciadamente es el trsite día a día para mucha gente,... demasiada. Es la cara y la cruz de una sociedad que va dejando por el camino a personas a las que la vida le jugó una mala pasada. Es el contraste brutal entre estar a un lado y al otro de la raya,... es el tiempo en el que vivimos. Me ha entando la forma, pero sobre todo, y creo que ya te lo he dicho más veces, el tempo. Buen fin de semana!

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    1. Estás en lo cierto, Norte, son las dos caras de la misma moneda, que en los últimos tiempos parece que la línea que las separa está cada vez más difuminada... es lo que nos toca vivir, así que será mejor que vayamos siendo consecuentes con ello.
      A mi me encanta que hagas referencia al ‘tempo’, porque es uno de los pilares básicos de mis textos, será que soy muy “fuguilla” y por eso me gusta tenerlo siempre en cuenta, porque el ritmo de la narración dice mucho de una obra... Gracias por comentar siempre con tu interesante aporte, de vuestra opinión me nutro para ir mejorando día a día, así que nunca os estaré lo suficientemente agradecida.
      Feliz fin de semana para ti también. Un beso :)

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  7. Admiro de ti, Eva, lo bien que te desenvuelves en todos los registros que hasta ahora te he leído, eres polimultifacética (toma palabreja), y escribes con la voz y el tono justo que toca hacerlo. Has hecho creíble esta "obra escénica" que has resuelto a golpe de diálogo..., es verdad lo que comenta el amigo Jorge, no es fácil, muchos escritores no se atreven con este formato.El coloquio me ha resultado natural (escuchaba como si estuviera ahí delante, en el bar, y fuera una más de la concurrencia),y con el plus de abordar una temática social, la de nuestros mayores, una asignatura importante pendiente para el o los gobiernos... y lo has escrito con la aparente sencillez de hacer lo difícil fácil y asequible. Es visual, hay una ternura teñida de fraternal amor con regañina merecida incluida. Como ves, querida Eva, me ha gustado mucho.
    Bravo compañera.

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    1. Pues me la guardo, la palabreja, digo, que me ha gustado, jajaja. Porque siempre tengo en cuenta lo que me dices, Isabel, y a veces me emociona leer tus comentarios, de tan benévola que eres conmigo. Gracias, no me cansaré nunca de dártelas, por leerme y tener la amabilidad de decirme qué te ha parecido. Y, por descontado, me alegra saber que te ha gustado. Brava tú, compañera de letras :)

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  8. ... se me olvidó darte un beso y un abrazo. Ven pacá que te lo doy, te lo estoy dando :)

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    1. Y te lo devuelvo con la misma intensidad, ea, que te estrujo bien entre mis brazos ;)

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  9. Querida Eva, tocas todos los palos y siempre con acierto. Lo comento siempre, la naturalidad en los diálogos y la profundidad en el tono; y la brillantez.

    Te envío un fuerte abrazo y mi enhorabuena.

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    1. Gracias, Juan Antonio, no estoy muy segura de acertar siempre, pero por intentar dar en la diana que no sea, desde luego. Lo que sí te diré es que te agradezco encarecidamente que me leas siempre, y comentes además. Un abrazo enorme, compañero :)

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  10. Hola Eva, otro original relato tuyo en forma de obra de teatro de un solo acto que le queda muy bien a la historia. Un estupendos y naturales diálogos que dicen más de lo que parece y que entre risas demuestran mucha ternura hacia una cruel realidad.
    Me ha encantado, compañera.
    Un besazo.

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    1. Muchas gracias, Ziortza, por pasarte a leerme y comentar. Me alegro de que te haya gustado, he intentado hablar de los males de hoy en día desde una perspectiva esperanzadora, la de aquellos que intentan frenar con sus acciones lo que nadie más se preocupa por remediar.
      Un beso enorme, guapa, y feliz semana ;)

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  11. Caramba, leída esta pequeña pieza teatral he seguido con los comentarios y te aseguro que me he quedado atrapado con la boda del señor E. Parecía que seguíamos en ese bar pero girando la cámara a otra mesa, je, je, je
    La historia refleja la época en la que vivimos, llena de tantas posibilidades como escasa de tiempo para disfrutarlas. Y, lamentablemente, solemos descartar de nuestra agenda lo que precisamente es más importante: nuestros seres queridos. Que escribas esta pieza teatral no es sorprendente habiéndote leído, es simplemente la constatación de que hace tiempo que te ganaste el título de escritora. Un fuerte abrazo!!

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    1. Pues ya ves, es que estamos como en familia y eso se nota en los comentarios, David, jajaja.
      Te agradezco la visita, tú tan ocupado con la próxima ubicación para la gala del concurso del Tintero de Oro, nunca dejes de sorprendernos con tu imaginación, compañero.
      Yo por mi parte, hago lo que puedo, escribir lo llevo muy dentro y luego sale lo que sale, pero me alegro de que te haya gustado. Muchísimas gracias por tu amable comentario y por la gentileza de compartir mi pequeña aportación dramática.
      Abrazo de oso :)

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  12. Una historia con esperanza. Un abrazo.

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    1. No debemos perderla nunca, Betty, muchas gracias por pasarte a leerme y comentar. Abrazos literarios ;)

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  13. Pues una obra teatral mini, y lo de mini es aún mas cuco,sí señora.

    Pues el escritor es esto que tú eres ahora El testigo de lo que pasa en ese tiempo que es el suyo y eso le permite dar su testimonio por escrito.

    Soy amigo de los blogs con diversos registros, aunque también comprendo que a todos ni se les da bien navegar en diferentes aguas. Aunque a veces no se trata de que se de bien una cuestión o no, sino de no tener miedo de decir. A ti el miedo se te paso a rato, compy.

    Si hace falta un actor para interpretar uno de los personajes ya me dices, que me apunto al casting.


    Abrazo y namasté.

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    1. ¡Tú sí que eres cuco! Pero en el otro sentido ;) Ojalá que te den el papel, la autora apuesta por ti, desde luego, jajaja. Gracias, John, por lo que dices, por cómo lo dices y porque me alegras el día con tus comentarios. El miedo hace tiempo que lo perdí, si es que alguna vez llegué a tenerlo, "peito lobo" me llamaba mi padre, y creo que no le faltaba razón ;) Reconozco que me gusta experimentar, y hacer lo que me sale de dentro, y si además os gusta, pues miel sobre hojuelas, querido amigo. Un beso enorme y un abrazo. Namasté.

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