jueves, 1 de febrero de 2018

Mi pequeño elefante



Completamente desnuda contonea las caderas de camino al baño. Sus sinuosos movimientos me recuerdan aquella famosa canción de la banda sonora de Mancini para ¡Hatari! ¡Qué fácil resulta hacerla feliz! Mi espada láser estuvo increíble anoche. ¡Y es realmente increíble que ella siga teniendo ese culo a estas alturas! ¡Después de los partos, y a su edad! A la mía, si la fuerza me acompaña, igual hasta sigo dándole candela en la ducha…

Dos ninja salidos de la nada se abalanzan sobre mí cogiéndome por sorpresa. Al grito de “¡Buenos días, papi!”, me inmovilizan haciéndome sentir que los cuarenta y tantos pasan factura. No soy capaz ni de zafarme del pequeño, como para considerar siquiera levantar al mayor estilo avioneta lista para el despegue. De reojo vigilo ese trasero en pompa del que ya puedo despedirme. “¡¿Pero si el día no se ha despertado todavía, qué hacéis vosotros levantados?!”, los increpo haciéndoles cosquillas. “¡De vuelta a la cama, ahora mismo!” Sus carcajadas me indican el poco caso que me hacen, tengo que reconocer que mi autoridad brilla por su ausencia.

Me resigno a no poder continuar con mi hazaña nocturna, mi pequeño elefante ha recuperado su cómoda posición fetal. Con suerte esta noche se duermen tan rápido como ayer y nos lo montamos en el salón y todo. Que mis calzoncillos vuelvan a dar señales de vida con sólo imaginármelo atrae la atención de uno de ellos, y me pongo en pie de un salto para disimular, con el ánimo renovado por completo. ¡Estoy hecho un chaval!, me digo antes de notar el pinchazo en el lumbago. Bueno, con achaques, admito culpando a los excesos entre las sábanas. Hoy mismo empiezo en el gimnasio o estos dos me muelen a palos en un par de telediarios. Consigo convencerlos para que nos esperen calentitos en nuestra cama. Por ella también debo ponerme en forma, y me afeito admirando de medio lado su atractiva figura. Un par de cortes sin importancia merecen la pena, está cañón desde que se apuntó al Zumba ese con sus amigas. ¡Y esta noche cae otra vez, eso seguro!, le sonrío pícaro tarareando la pegadiza melodía cuando me pide la toalla. 


by Eva Loureiro Vilarelhe 





28 comentarios:

  1. El título no me hacía presagiar el contenido del post, tan sugerente y con un puntito de resquemor en el protagonista hacia su edad, ya que ésta no perdona como dicen.
    ¿Ves? Ella con la zumba fenomenal ;-)
    Ameno relato, Eva.
    Un beso.

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    1. Es que lo que pesan son los kilos, no los años, Chelo, jajaja. Me alegro de que te haya gustado, pese a lo inesperado de la trama ;) ¡Muchas gracias por pasarte y dejar huella! Besazo, guapa :)

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    2. Interesante fue leerte. Soy nueva entre uds y quizas quiera volver a leer
      Me ha gustado tu entrada gracias

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    3. Gracias a ti por leerme y comentar, Recomenzar. Saludos :)

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  2. La edad no perdona, pero tampoco es cuestión de dejarse morir jajajaja. Me gusta la filosofía de tus protagonistas adultos: a cuidarse y a disfrutar de la vida en pareja, siempre que los críos no dispongan otra cosa, claro :P

    Muy diver, Eva. Nos has puesto muy fácil visualizar la escena :))

    ¡Un beso!

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    1. Eres un sol, Julia, los críos mandan lo suyo, pero también hay que saber pararles los pies cuando nos conviene, jajaja. Un placer que te hayas divertido, de eso se trataba en definitiva, muchas gracias por leerme, comentar y compartir. Lo dicho, un solete tan grande como el que luce en tu tierra. ¡Beso enorme, corazón!

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  3. Ha vuelto la Eva que recordaba!! Divertida y amena. No puedo ponerme en situación porque yo estoy hecho un chaval a pesar de la edad ;)

    Petonets!!!

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    1. Jajaja, es que aún acabas de estrenar los 40, David, todavía no han hecho mella en ti... o es que vas mucho al gimnasio y luces figurín, que también puede ser (porque con lo poco que te dejas ver, no estoy segura, jeje). Bromas aparte, gracias por leerme y llevarme la contraria, que sé que te gusta tanto como que consiga hacerte reír un rato. Bicos, noi ;)

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  4. Seis años por encima de los cuarenta no te puedes imaginar cómo me identifiqué con el personaje. Y también con dos niños! Bueno, al gimnasio no puedo ir, pero si perdí mis veinte quilitos hace un par de años, je, je, je... Un fantástico relato que refleja de maravilla esa llamada crisis de los cuarenta en plan masculino, las dificultades del sexo cuando hay "ninjas" por la casa. Las inseguridades, las "tonterías" por demostrarnos que todavía nos queda toda la vida por delante, la versión guay del vaso medio lleno. Un fantástico relato, con esa gracia tuya "que no se pué aguantá". Un abrazo!

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    1. ¡Ni te imaginas la ilusión que me hace que me lo cuentes, David! En maridos como tú me inspiré para elaborar este relato, así que me alegro de haber acertado en algo, claro, cada uno es cada uno, jeje. Yo creo que a los cuarenta entramos en la "adultescencia", por aquello de que tenemos que ir empezando a reconocer que nos estamos haciendo mayores, pero no nos hace mucha gracia tener que reconocerlo, jajaja. Recuerdo una entrevista del actor Marc Wahlberg (padre de cuatro hijos), en la que reconocía que a partir de los cuarenta era un milagro levantarse de la cama y que no te doliera nada, jajaja, así que traté de reflejar un poco eso, porque si sólo te fijas en el cuerpo que tiene ese hombre, pues dices, ¡qué crisis ni qué niño muerto!, jajaja. Muchísimas gracias por todo, de verdad, no veas lo que me he alegrado con tu comentario. ¡Un abrazo enorme!

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  5. El relato tiene chispa y diversión. Me asombra esa capacidad que tienes para radiografiar lo cotidiano de una manera breve y a la vez muy visual. Ayuda, claro, la fuerte introspección del protagonista ante las cosas que pasan. Todo sucede a partir de lo que elabora su cabeza. Muy bueno, entretenido y con encanto, Eva. Me ha gustado mucho.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Néstor, me alegra saber que te ha gustado y todavía más que seas tan gentil como para dejarlo aquí escrito. Abrazos transatlánticos, de esos que no entienden de fronteras :)

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  6. Sonrío mucho Eva. Has dibujado una escena familiar donde tiene cabida la sensualidad, los juegos, la ternura… y todo desde el lado masculino, paternal y marital. Los cuarenta, sin duda, son la mejor edad para todo.
    Muchos besos.

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    1. Y los cincuenta, y los sesenta, y los.... jajaja. Todas las décadas son prodigiosas, Isabel, que te lo digo yo que he vivido océanos de tiempo, jajaja. Bromas aparte, cualquier edad es buena si el humor acompaña, o ese es mi espíritu al menos, tomar lo bueno de la vida y hacer la vista gorda hacia lo negativo, porque estamos aquí de paso y hay que gozar al máximo ;) Muchos de esos que nos gustan de vuelta, corazón.

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  7. ¡Qué gracia el elefantito y la música! ahora me parece ver mejor a la chica del pasillo moviendo las caderas a ritmo de... :)

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    1. Todo empezó ahí... la música fue el estímulo que me llevó a escribir este texto, por eso quise que la escucharais. Y muchas gracias por leerme, que antes no te dije nada, y por seguir demostrándome que tiene sentido que siga escribiendo. Más besos :)

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  8. Hola Eva ¿y esa musiquilla silvona? ¿Y ese elefantito? ¿Y esa mujer culillo prieto? ¿y ese andar trompón? ay que se me va la imaginación por dios, los ninjas que inoportunos jeje. Unas descripciones con chispa ¿quién ha dicho crisis? ni se lo nombres al hombretón de la casa jeje. Un beso

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    1. Jajaja, Emerencia, me alegro de que te lo hayas pasado bien con mi relato. Muchísimas gracias por pasarte y dejar huella por aquí. Besazo :*

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  9. La "llamada de la selva",.... o como no morir en el intento de los 40,... divertida y sugerente entrada Eva. Buen fin de semana!

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    1. Interesante aportación, Norte, jajaja, con lo de la llamada de la selva, sí, podríamos denominar así al deseo irrefrenable que nos atrapa a veces... ¡Muchas gracias por pasarte, comentar y compartir! Espero que el tuyo haya sido bueno, aprovéchalo que se nos acaba ;)

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  10. Con el título no me imaginaba el argumento! Me ha encantado, es muy real y urbano. Son anécdotas del día a día cuando te invaden las responsabilidades. Pero como ha dicho Julia en su comentario, cuidarse y disfrutar de la pareja es algo que los protagonistas de tu historia saber hacer muy bien.
    Me ha gustado mucho, y me he reído!! Un besote guapa!! :))

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    1. Hola, María,
      Qué bien que te hayas reído, me pareció simpático reflejar las vicisitudes de la pareja para tener intimidad con críos sueltos por casa, jajaja. Yo también me lo he pasado bien escribiéndolo, y creo que al final se nota en el resultado. Un besazo enorme, guapísima, y gracias por leerme y ser tan amable de comentar y compartir. :*

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  11. Oh, ese Henry Mancini adorable. Y esos pequeños diablillos. (Y los niños, muy ricos también.)

    Besos mancinianos, querida Eva.

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    1. De él surgió la idea, que conste, la música obra milagros, y nada más escucharla me imaginé ese trasero en pompa ;) Ya me conoces, la música me pierde... Besazo para ti también, Juan Antonio, por leerme y comentar. ¡Eres un amor!

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  12. Así que el elefante es...? bueno la trompa más bien. Fíjate que cuando vi el título me dije: ¡Qué bien, un cuento de animalitos! seguro que este cuento de Eva Loureiro se lo podré leer a mis sobrinos (6 y 8 años para más señas). Pues... va a tener que esperar a que cumplan algunos años más, me parece, y entiendan que las cosas no siempre son lo que parecen. Eso sí, el vídeo está muy simpático y es apto para todos los públicos, yo mismo incluido.
    En cierto modo todos los que tenemos una edad nos hemos sentido identificados con alguna parte del relato, los años no pasan en balde. Ha estado muy gracioso, Eva. Besos.

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    1. ¿No me digas que no has visto nunca Shinchan? De lo contrario sabrías cuáles son las orejas, jajaja. El único cuento apto para tus sobrinos que tengo por aquí disponible es "La bruja del corazón de hielo", uno de Navidad sobre las apariencias engañosas... lo siento, es que me van los títulos que llevan a equívocos, e incluso jugar con las imágenes que aparecen justo a continuación, por aquello de que quien lo vea se pregunte qué tendrá que ver (con el relato lo tienen, por eso las escojo, claro) y capte su atención también en ese sentido... trabajo con las imágenes para potenciar el resultado, por eso esta vez os puse la banda sonora, por si alguien anda despistado y no recuerda esta pegadiza melodía ;)
      Me alegra saber que te ha hecho gracia, después del disgusto de que fuera subido de tono, jeje. ¡Muchas gracias por leerlo igualmente, Jorge! Besos :)

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  13. Sí, yo que soy papi me he visto reflejado entre líneas, aunque mi situación fue aún peor. Yo fui papi muy, muy joven, corrí mucho, y la juventud es lo que tiene, uno está mas activo y es difícil manejar la pasión con tres niñas de por medio.


    Abrazo.

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    1. Me hago una idea de lo que pasaste, John, no te creas, ser padre tan joven tuvo que ser complicado en muchos aspectos, manejar la pasión, como bien dices, debió de resultar caótico entre tanta niña ;) Gracias por leerme y compartir tu experiencia conmigo, igual me das una idea para otro relato... :) ¡Abrazos calentitos que hace un frío que pela!

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