jueves, 30 de noviembre de 2017

El efecto demoledor de las melenas rubias



“A la bandera de Japón”, respondí al instante. Ella ni pestañeó, aunque tardó en pasar de lámina. Si esperas que te diga que se parece a una gota de sangre, vas de lado, bonita, pensé para mí, aguantando con expresión inocente el intenso escrutinio al que me estaba sometiendo en ese mismo instante su implacable mirada. ¿Tienes que poner esa cara de asco?, me dieron ganas de preguntarle, porque el presuntamente se lo estaba pasando por el forro, la muy… Sí, soy culpable, pero todavía no me han condenado, y del doble homicidio justificado al asesinato hay un trecho, ¿o no?

Me tienen frita, casi no he pegado ojo en los últimos… ¿cuántos van? ¿Dos o tres? Ya no me acuerdo ni cuántos días llevo aquí encerrada… y entre los interrogatorios, y esta mierda de examen psiquiátrico… ¡estoy hasta el gorro! Por no decir algo peor… y todo por culpa del abogado de oficio que me han puesto, que va y alega enajenación mental. Por inercia, o por simular que entiende de leyes, supongo, porque –como ya le había explicado yo antes– lo hice conscientemente, vamos, ¡con alevosía de esa y todo, vaya! Lo que no me dieron fue margen a meditarlo demasiado, a pre- menos porque los cogí in fraganti. Ya hasta me sé las palabrejas esas que se usan en estos casos, tanto ver series es lo que tiene, de todo se aprende en esta vida... 

Y ahora toca la típica mancha, claro, no podía faltar… o sea, que en las películas no se inventan nada, porque ¡anda que no la habré visto ya veces! Me tomo mi tiempo, solo para fastidiarla, en realidad, porque sé perfectamente lo que tengo que responder. La verdad es que la han clavado, porque es exacta a la de las fotos de la escena del crimen que me estuvieron enseñando durante horas el par de inspectores de policía que no paran de darme la murga desde que me detuvieron. Allí me encontraron dos agentes novatos diría yo, porque al que me apuntó con el cañón de su HK de 9 milímetros parabellum le temblaban las manos, y al otro –que hasta parecía adulto y todo– las rodillas.


“Cuidado con la pistola, hijo, que aun vamos a tener un disgusto”, le dije al chaval entregándole la mía por la culata. Ese fue mi error, tardar demasiado en salir pitando de allí. Perdí la noción del tiempo, al quedarme ensimismada observando la mancha de sangre que se extendía paulatinamente sobre la sábana blanca. No pude evitarlo. Me recordó a ella de cría, cuando andaba correteando por el pasillo con su maillot de ballet y las alas de hada que le había comprado mamá encantada. Ganas de vomitar me daban al verla. Yo soy seis años mayor y ya era adolescente, pero de niña jamás me dejé disfrazar de princesita como ella. Siempre fui la preferida de papá por eso. En aquella época además estaba de moda el grunge y ni siquiera me peinaba, ni me miraba al espejo antes de bajar a la calle. Sus gritos me llegaban al portal: “¡Mariano, es que nunca vas a decirle nada!”

No hizo falta. En cuanto conocí a Raúl cambié radicalmente. Consciente de que si quería que se fijara en mí tenía que parecerme a las chicas emperifolladas con las que solía salir. En cuanto se dejó con su última novia me lancé. Ni me preocupé por cortarme la melena recta. Me la recogí en una coleta y me presenté ante él con la cara lavada, y aquel vestido de punto ajustado que ni me había dignado a estrenar. ¡A quién se le ocurre regalarme algo malva! Solo a mi madre, claro. Pero gracias a ese vestido lo conquisté. Y a que me lo quitó en el baño de chicos de su facultad para hacérnoslo allí mismo de pie también, por supuesto.

Yo fui la primera asombrada de que quisiera casarse conmigo. Hasta mis padres me preguntaron si estaba embarazada. Imagino que estaría harto de vivir con los suyos y prefirió no irse solo. O utilizarme también de chacha, porque lo que es en casa no hace nada. O hacía, mejor dicho. Dejó derecho porque no era un lumbrera precisamente, y yo terminé magisterio sin demasiada ansia, aunque tampoco me sirvió de mucho. Él con su planta acabó como guardia de seguridad, y yo con mi suerte en una fábrica de repuestos de automóvil, haciendo turnos de tarde o noche. Hasta ahí todo más o menos bien. O eso creía yo.


¿Hoy no es jueves? ¡Sí! ¡Maldita sea! ¡Y yo que tenía vez para hacerme la cera! Bah, total… para el caso que me hacía últimamente… Fue por eso que empecé a sospechar. Que no le apetecía, que estaba cansado. ¿De qué?, me preguntaba alucinada, si siempre se quejaba de la de horas que se pasaba papando moscas. ¡Y encima si me tocaba turno de tarde no me tenía ni la cena lista al volver! No es que antes cocinara para mí, simplemente encargaba algo al chino, o bien lo cogía por el camino de vuelta en cualquier sitio de comida rápida. Él fichaba a las ocho y yo no llegaba hasta pasadas las once. Más de tres horas para hacer lo que le diera la gana. Así que tenía que enterarme de a qué se dedicaba en mi ausencia. Porque estaba claro que algo había cambiado.   

Y un buen día le mentí. Le dije que tenía tarde cuando no entraba hasta las diez y me planté delante del edificio en el que trabajaba media hora antes de que saliera. Cuando la vi aparecer a buscarlo no me lo podía creer. ¿Será que no hay hombres en el mundo como para que tenga que escoger a mi marido? ¡Y él! ¡Menudo cabrón! ¡¿Será que no hay mujeres en el mundo como para que tenga que fijarse en mi hermana pequeña?! Nunca la soporté, pero en ese momento la odié con toda mi alma. Ella que era justo lo contrario que yo, va y se opera de arriba abajo. El pack completo: nariz, tetas, y liposucción. Ah. Y se tiñe de rubia platino. Eso tuvo que ser fundamental para que se obrara el milagro, digo yo, porque todavía no me lo explico. ¡Si siempre fue más fea que pifio y él se burlaba de ella sin parar!

Habría que hacer un estudio en profundidad sobre el efecto demoledor de las melenas rubias sobre los hombres. ¡Ese sí que tendría interés real, y no la estupidez de análisis que me está haciendo a mí la loquera esta! Me quedé de piedra, lo reconozco, al verlos juntos. Aunque tuve que recuperarme enseguida para no perderles la pista. Casi me da algo al seguirlos hasta casa. ¡En nuestra cama se lo hacía con ella, el muy…! Me mordí la lengua para no llamarle de todo desde mi escondite. Esperé cinco eternos minutos para cogerlos en el ajo, no más porque él es como Billy el Niño –el pistolero más rápido del Oeste–, por mucho que se creyera un crack en cuestiones de sexo. 


En el recibidor me sorprendió ver el cinturón colgado del perchero, con su Astra del 38 enfundada y sin el seguro puesto, si siempre la guardaba en el cajón de la consola sin munición después de limpiarla... Claro, con las prisas debió de optar por hacerlo después. Mejor para mí, pensé ensanchando la sonrisa. Sus asquerosos ruiditos provenían del dormitorio y me alegré de que ayudaran a amortiguar el de mis pisadas. A él le acerté por la espalda en pleno corazón, nada más abrir la puerta. ¡Benditas clases de tiro a las que insistió en apuntarme! Contenta de poder destrozarle lo mismo que él acababa de romperme a mí. La bala fue a incrustarse en una esquina del cabecero y él cayó de bruces sobre ella. Hacía apenas un segundo ella estaba gimiendo de placer y de repente se puso a chillar igual que un gorrino consciente de que lo llevan al matadero. Como una cerda, vamos, lo que es. O era, mejor dicho. 

Me subí a la cama para contemplar de cerca a la zorra de mi hermana. Así despatarrada, abierta de piernas con su amante desangrándose sobre sus tetas de plástico. “No te ha dado ni tiempo a amortizarlas, bonita”, le dije disparándole a bocajarro. Entre ceja y ceja le planté el plomo sonriendo de oreja a oreja. “A una mariposa”, aseguré reprimiendo la sonrisa que afloraba a mis labios al rememorar la escena. “¿Está segura de que esta mancha le evoca eso?”, preguntó fría como un témpano, centrando sus duros ojos en mis facciones para no perder ni el más nimio detalle de mis reacciones. “Claro, las mariposas siempre me han parecido preciosas”, afirmé imitando la cara de gilipollas que ponía mi hermanita cuando lo decía, mientras papá y yo nos mirábamos reprimiendo las arcadas. 

     by Eva Loureiro Vilarelhe




   

37 comentarios:

  1. Magnífico Eva. Mucha ironía y un poquito de humor negro también. Me ha encantado.

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    1. Muchísimas gracias, Marta, me alegro de que te haya gustado. Besos :)

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  2. Fascinante, Eva. Divertido, trepidante y genial. No hay más remedio que ponerse de su parte. No es difícil comprender su ironía y determinación. Otro día te presentaré a otra asesina pasional a la que amo profundamente.

    Besos y enhorabuena. Eres muy muy buena.

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    1. Muchísimas gracias, Juan Antonio, por pasarte y dejarme tan amable comentario. Espero con ansia que me la presentes, seguro que merece la pena ;)
      Besos de diciembre. Eres muy muy cortés.

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  3. Esto es un crimen pasional y lo demás son tonterias jajaja me ha gustado mucho la forma irónica con la que lo has escrito!
    Un besito guapa!

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    1. Como se suele decir, de perdidos al río, jajaja, ya puesta no se carga a nadie más porque no se le puso a tiro... Muchas gracias por leerme, dejar un comentario y compartir. Besazo, corazón.

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  4. Excelente, Eva. Una primera persona rotunda, convincente, alguien perfectamente capaz de hacer lo que hizo. Una historia visual como ese punto rojo sobre blanco. Y un lenguaje duro apropiado y delicioso para los que amamos el género negro. Un abrazo

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    1. Muchísimas gracias, David, eres un encanto. Me encanta que le haya gustado a quien aprecia el género negro de verdad como tú lo haces, por eso me llega tanto tu comentario. Reitero mi agradecimiento por tu lectura y por compartirlo. Abrazos de diciembre.

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  5. Si hay algo que me asombra de ti, pedazo escritora Eva Loureiro, son tus cambios radicales de registro y que pareces moverte en cada uno de ellos con comodidad, y en este en concreto, hasta con alevosía.
    Ironía máxima, sentido del humor, ligereza en la narrativa por voluntad de la autora, como si la acusada estuviera en la manicura en vez de en un análisis psiquiátrico vinculante. Se lo toma como un juego y se permite tomarle el peloa la psi.
    El monólogo interno muy bueno, haces algo además de lo que ya tomé nota para copiarte sin ningún tipo de remordimiento,(recuerda que te he leido "Predestinados" y unos cuantos relatos más... y es el uso de los diálogos sin tener que poner el guión de diálogos ni el ella dijo y él contestó.
    La manera en que saltas de un escenario a otro con toda naturalidad (infancia-interrogatorio-matrimonio-asesinato-interrogatorio), del pasado al presente inmediato y al contrario.
    Gran título, buen final.
    Besos Eva y ya me dirás si fumas para llevarte un cartón de tabaco a la cárcel.

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    1. El escritor mexicano Carlos Fuentes dijo que no lo etiquetaran, que no era un género, sino un autor. Yo opino lo mismo, lo que no cambia es mi estilo, ese estilo propio que he logrado ir adquiriendo a medida que avanzo en mi camino, ese del que hablas al referirte a mis diálogos, o a mis saltos temporales... ¿La vida no es un río que desemboca en el mar? Pues a mí me encantan los meandros, y por ellos me muevo como pez en el agua, porque es mi manera de contar historias. No veas lo que me alegro no solo de que sepas apreciarlo, sino de que además te guste. Es un honor contar con lectoras que saben de lo que hablan como es tu caso, y no te reprimas a la hora de copiar, porque somos lo que leemos. Te agradezco sobremanera que seas tan amable de considerarme digna de ser leída, porque con comentarios como el tuyo se me ensancha la sonrisa.
      Besos Isabel, y te diré que no fumo, no bebo y no me drogo, escribo, que es peor... aunque eso todavía no es delito, ¿o sí? ;)

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    2. A mi, los meandros, es lo que más me pone :)
      Las historias lineales aburren muchísimo.
      Tampoco fumo, pero a un buen vinito ocasionalmente no le pongo reparos.
      ya voy conociendo tu manera de escribir y me estoy haciendo adictaeva.

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    3. Isabel, tomo nota, la próxima misiva que envíe a Gran Canaria incluirá un buen Alvariño u otro de los exquisitos caldos gallegos (según los entendidos que lo que es yo, ni idea, jajaja), solo para que no se te pase tu nueva adicción (por la cuenta que me tiene, jeje). Bromas aparte, ya sabes que la admiración es mutua, corazón. Más besos ;)

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  6. Genial, Eva, tu prota es la caña jajajaja. A pesar de que el argumento del relato es muy duro, yo no puedo evitar encontrarlo muy divertido y sarcástico, lleno de guiños que me han hecho sonreir. La chica parece lista, lo mismo se lo monta bien y queda libre. Las fallecidos me dan pena, claro, pero es que la asesina me cae mucho mejor :)) ¡Me ha encantado!

    Un beso y buen finde.

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    1. Tienes razón, Julia, en realidad no es que se merezcan una muerte tan horrible, pero... la protagonista es más simpática, jeje, y tampoco me extrañaría demasiado que quedara libre, como dices. Muchas gracias por leerme y ser tan amable de dejar un comentario y compartir mi relato. Besos de diciembre ;)

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  7. Muy bueno el título.Y el tono.y el monólog interior.
    Me ha gsutado.
    Aunque yo no entiendo qué hace una mujer tan inteligente con esos majaderos.Ni una bala gastaba yo con ellos.
    Gracias por tus relatos,Eva.

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    1. Yo tampoco las gastaría, soy muy japonesa en eso –o muy gallega, según se mire–, si alguien me molesta o no estoy conforme con algo, simplemente me doy media vuelta y si te he visto no me acuerdo...
      Muchísimas gracias a ti, Suso, por tener la gentileza de leerme y, además, dejar un amable comentario. Estimo tus valoraciones y me alegro de que te haya gustado.
      Un cálido abrazo de diciembre.

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  8. Ayyyyy las melenas rubias!!!! Personalmente me fijo más en lo que cubren, pero la primera mirada se la suelen llevar de todas formas. A pesar de lo cruel de la historia, vueleves a dibujarnos la sonrisa en la cara.

    Buen relato. Un abrazo.

    Por cierto... ¿tu prota también es rubia?

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    1. Me gusta tu manera de pensar, el cerebro es es que enamora de verdad, como el de esta encantadora asesina, jajaja, que no, no es rubia como comprenderás, ni su hermana lo era hasta que echó mano del tinte... Muchas gracias por ser tan gentil como siempre, porque además de leerme y comentar, compartes mis relatos. Besos de diciembre, David, y feliz semana ;)

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  9. Siendo tú morena no habrás tenido problemas en despacharte a gusto con las rubias y su efecto demoledor en la mente masculina jeje. Muy buen relato Eva, narrado en forma de diálogo interior muy bien construido, nos vas soltando la información poco a poco, primero la protagonista en comisaría, después aparece la hermana difunta en escena para luego introducir al marido de la protagonista, y todo con naturalidad y fluidez en el desarrollo de la trama. La protagonista segura de sí y autosuficiente, revelando una personalidad fría e impulsiva compatible con lo que acaba de hacer y su ausencia de remordimientos. Un abrazo.

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    1. Pues la verdad es que hay que reconocer que una bonita cabellera dorada siempre llama la atención, no soy de las que veo la paja en el ojo ajeno, no creas, a diferencia de la protagonista, yo valoro las cualidades físicas ajenas sin remordimientos, la belleza es siempre digna de elogio desde mi punto de vista. Pero los tópicos son un buen recurso literario para dar pie a un comentario exagerado, también es cierto, así que no me resultó difícil criticar algo tan mundano, la verdad, jajaja. Me alegro de que haya gustado, Jorge, y agradezco tu amable comentario, un placer que te pases a leerme. Abrazos de diciembre :)

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  10. Muy bueno Eva, consigues que se empatice con la protagonista aun sabiendo que es una asesina, lo haces tan bien que consigues que sea lo más normal del mundo matar a la pareja. El ritmo del relato es muy bueno y te mantiene leyendo casi sin respirar hasta el final.
    Besos

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    1. Gracias, Conxita, tanto por tus amables palabras como por leerme. Agradezco también que te haya gustado, puesto que es un placer hacer sonreír a una lectora entregada como tú. Besos

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  11. Un relato de humor negro fluído y narrado al ritmo trepidante del mejor thriller, a través de un monólogo donde su protagonista principal tras conocer la infidelidad de su marido, decide tomarse la justicia por su mano y finalmente acaba detenida, pero satisfecha por su "hazaña".
    Felicidades, Eva.
    Un abrazo de primeros de Diciembre. :)

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    1. Muchas gracias por pasarte, Estrella, y ser tan amable de dejar un comentario. Me alegro de que te haya gustado la historia de esta peculiar asesina, y agradezco de nuevo tus palabras. Abrazos de diciembre para hacer más llevadero este frío tan repetino que se nos vino encima ;)

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    2. Relato trepidante y especialmente irónico Eva, tanto que no si si pensar si sería por el pelo rubio,... yo me inclino por dos poderosas razones,... además recientemente renovadas ;)
      Estupendo relato Eva!

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    3. Ya se sabe que más que dos carretas, Norte, aunque personalmente prefiero que sea de bote a que las tenga de plástico, pero para gustos... jajaja. Gracias por pasarte, dejar un comentario y compartir mi relato, me alegro de que te lo hayas pasado bien leyéndome. ¡Besos y feliz semana!

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  13. El test de Rorschach, es el hilo conductor de éste relato de tintes polícíaco, de misterio, narrado con un humor que creo que es tu marca de serie, un humor mordaz e irónico. Aunque el relato narra un crimen, no he dejado de sonreir por tu forma humorística de ver las cosas, hasta las más despiadadas como la historia contada, ¡Ay! se me ocurre el título de una película "Ellos las prefieren rubias..." La antagonista cumple su papel de rubia tonta. Mi enhorabuena, un abrazo.

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    1. Sí, eso se dice de los caballeros, y también que se casan con las morenas, jeje, seguimos jugando con los tópicos y me alegro de que hayas visto la relación cinematográfica. Muchas gracias por leerme y ser tan amable de dejar un comentario, y lograr hacerte sonreír es mi mejor recompensa. Besos, guapa, y feliz semana ;)

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  14. Magnífico Eva!me ha encantado y enganchado, lo dice una rubia.

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    1. Que conste en acta que fui rubia de pequeña, no os vayáis a pensar que no tiro piedras contra mi propio tejado, jajaja. Encantada yo de que te haya gustado :) Muchísimas gracias por pasarte y dejar un comentario, guapa ;)

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  15. Muy bueno Eva, (y terrorífico al mismo tiempo) Pero has jugado con tu toque, un fantástico humor irónico, y eso ha hecho que mientras uno lo lea disfrute de la historia, :) Y hasta se diga, si es que la protagonista tiene toda la razón, ;)
    Con hermanas así... de él ya ni hablamos, jeje
    Me ha gustado mucho.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, Irene, por tus generosas palabras, además de por leerme y compartir mi relato. Me alegro de que te haya gustado, porque el tema de las trae, lo reconozco. Besos de diciembre.

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  16. Has plasmado un relato con mucha ironía, a la vez en primera persona , y vas dejando poco a poco la descripciones de la escena. Al final cuanta cómo descubre a su hermana con su marido y con ese cambio de luck que hace derretirse a algunos hombres. Me ha gustado tu relato y eso que yo no soy nada de novela negra. Un abrazo

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    1. Gracias, Mamen, por ser tan amable de dejar un comentario tras leerme, con mérito añadido además, puesto que el género no es de tu agrado, por lo que reitero mi agradecimiento y me alegro de que aún así lo hayas disfrutado. Un enorme abrazo.

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