jueves, 19 de octubre de 2017

Hubo una vez


El sudor corre por mi frente como el agua en la desembocadura de un río, sin nada que lo retenga de alcanzar el mar. Me gusta que se note que me esfuerzo. La última serie de cincuenta fondos procuro hacerla más rápido, que la maquinaria parezca que va a reventar. Pero no. No reviento. Lo sé porque llevo años haciendo lo mismo, quemándome en el gimnasio para conseguir una figura que roza la perfección. La alimentación es fundamental, y el cuidado en los detalles. Comer cualquier alimento no estipulado en mi dieta puede costarme echar a perder una semana entera de trabajo, no es que tenga que recuperar la forma, pero mi metabolismo lo nota. La química es una ciencia exacta.

Al acabar me dedico a estirar cada músculo de mi cuerpo, lentamente. La prisa es mala consejera, como se suele decir, y en cuestión de fitness, lo peor. Un movimiento en falso significa una lesión. Y uno ya tiene una edad en la que es imprescindible andarse con ojo. Los cuarenta no perdonan. Pero me mantengo. Sigo siendo el ejemplo a seguir. El único que respeta a rajatabla los tres pilares. Ejercicio personalizado, dieta estricta e hidratación milimétrica. En realidad serían dos, si contásemos la bebida como parte de la alimentación, sin embargo es tan fundamental que merece un capítulo aparte. Tonto de aquel que toma esas estúpidas bebidas energéticas, azúcar directo en vena sería menos dañino. Agua. Es lo que necesita un buen deportista. Cuanto más pura, mejor. Importada de Japón la única que bebo yo.

El vaho que desprende mi espalda sobre la esterilla se evapora nada más incorporarme. Y pienso en ella. Desapareció tan rápido como apareció en mi vida. Y todavía la recuerdo. Estábamos hechos el uno para el otro. Polaca me dijo que era. No me importó. Me crucé con ella al salir del gimnasio, ante la puerta del salón de belleza donde trabajaba. Impresionante. Melena rubia impecable. Ojos azules de infarto. Labios rojos a juego con sus uñas, idénticas al brillo metalizado de la carrocería de mi descapotable. Manicura y pedicura de profesional. A eso se dedicaba. Pero lo que más me impresionó fue su escultural silueta. De portada de revista como mínimo. Abrí con el mando desde donde estábamos para que se fijara en mi Z4S. Lo hizo. Porque su sonrisa se ensanchó en el acto, y se mostró solícita a responderme en nuestra primera y breve conversación: 
— ¿Te llevo?
— ¿A tu casa?
— Claro.
— Tengo mi cepillo de dientes en el bolso.
— Eso explicaría su blancura.
— También que me esté tirando a mi dentista. 
— ¿Sabes que eres perfecta para mí?
— ¿Acaso lo dudabas?


No. No hubo dudas. Ni titubeos. Ni contemplaciones. Fuimos uña y carne durante dos semanas. No sé cómo se las arreglaba para estar siempre arreglada según la ocasión. En mi apartamento apenas tenía un par de prendas, eso sí, su bolso era como un cajón de sastre. Supongo que estaría acostumbrada a llevar de todo encima, por si acaso. Y lograba con creces no pasar desapercibida. Un bombón ante la puerta de un colegio llamaría menos la atención que ella a mi lado, y eso que siempre he estado con chicas dignas de mí. Pero ella era especial. La única que consiguió que la respetara más que a mi propio coche. Bueno… casi.

Un descuido lo echó todo a perder. Mío además. Aunque ella tuvo la culpa. Se subió al coche agitando los dedos de un modo singular, me hizo gracia verla soplárselos apurada. “Demasiadas clientas esta tarde, no me dio tiempo a pintarme las mías hasta el final…” No pudo bajarse la falda ajustada para sentarse y se le veía el lunar que tiene en el interior del muslo izquierdo. Me ponía mucho, porque sabía que si una falda se lo dejaba al descubierto al agacharse se le verían las bragas, o el tanga, o todo, si no llevaba ropa interior –como cuando aprovechaba para hacer la colada en la peluquería–. Al quedármela mirando tanto rato no vi a tiempo al imbécil que se incorporó al carril sin poner el intermitente, cuando conseguí levantar la vista de sus piernas al retrovisor, ya lo tenía encima, y me vi obligado a dar un volantazo.


Sucedió tan rápido que ninguno de los dos fuimos conscientes de lo que ocurrió, hasta que soltó un gritito de rabia, asustada al comprobar que a una de sus uñas se le había estropeado la fina y brillante capa de laca. Ni la miré, por el rabillo del ojo vislumbré la diminuta mancha roja en la tapicería de cuero y cambié de dirección. Se extrañó de que parara en aquel descampado. No le dije ni una palabra. La besé en los labios para dejárselos a juego con la uña despintada. Y entretanto su tráquea reventó entre mis manos con la misma facilidad con la que se arruga un pañuelo de papel. 

Un compañero del gimnasio me recomendó el taller de limpieza. “Son profesionales, te lo dejarán mejor que nuevo”, me dijo convencido, y confié en su criterio. Él siempre se duchaba con agua hirviendo, para que en su piel no quedara ni rastro de las bacterias a las que estamos expuestos al compartir las máquinas. La tapicería quedó impoluta, y yo ya había desinfectado a conciencia el maletero, tras deshacerme del cuerpo meticulosamente envuelto en film transparente arrojándolo al pantano. Sin papeles, sin contrato, sin más conocidas que las chicas de la peluquería, su jefa ni se dignaría a mirar la foto que le enseñaría el policía de turno desganado –por tener que ocuparse de un caso menor habiendo tantas chicas de aquí desaparecidas–, y eso si con suerte su familia se acordaba de preguntar por ella, acostumbrados a no tener noticias suyas en meses.

Yo en cambio la recuerdo más de lo que me gustaría. Porque hubo una vez en que llegué a sentir por alguien algo parecido a eso que llaman amor. Que por lo que he leído debe de ser semejante al apego que me tengo a mí mismo. E indudablemente ese alguien fue ella. Aquella rubia despampanante de impresionantes curvas, capaz de reconocer cualquier pieza de Chopin al segundo compás, que se ganaba la vida adecentando las manos de mujeres mucho más feas e incultas que ella, a las que se veía obligada a hacer la pelota en aras de una mísera propina. Fue una pena, la verdad, una verdadera lástima, que tuviera que acabar matándola por estar tan buena. 

by Eva Loureiro Vilarelhe 





67 comentarios:

  1. Sí, sin duda hay gente que se quiere hasta límites insospechados. Como el prota, acabo de cumplir los 40 y reconozco que me quiero mucho, pero no hasta ese punto. Eso sí, el coche que no me lo manchen!!!!!

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    1. Jajaja, espero que no mates a nadie... Gracias por pasarte y dejar un comentario, David, y felicidades atrasadas ;)

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  2. Hola Eva, es la primera vez que te leo y estoy impresionada de lo bien que escribes.
    Un escrito que pone de manifiesto el egoísmo y la absoluta locura de querer ser el mejor a toda costa, el más sano, el más fuerte, el más guapo, el más todo. Un perfeccionista impoluto intolerante con el resto de la humanidad.
    Has conseguido atrapar el interés del lector (mi interés como lectora). En una primera lectura lo hice muy deprisa porque tus frases bien conformadas, cortas donde se utilizan muchos verbos de acción, y además hay un coche que va a ser vinculante en la trama del relato; leí deprisa también porque soy impaciente y quería saber que ocurría. Y una segunda lectura fijándome en los detalles y disfrutando de tu modo de escribir.
    Un placer haberte “conocido” compañera.

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    1. Hola Isabel, quiero darte la bienvenida antes de nada, estoy encantada de haberte "conocido" yo también a través de tu blog. Además te doy las gracias por tener la amabilidad de dejar un comentario después de leer mi relato. Me alegro de que lo hayas disfrutado, siempre digo que soy la primera en hacerlo al escribir, por eso me satisface tanto saber que hay quien opina lo mismo al leerlo. Muchísimas gracias por pasarte y espero que sigamos leyéndonos mutuamente a partir de ahora. Un abrazo compañera de letras ;)

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  3. Hola! Muy bueno tu relato! Te lleva en vilo hasta el desenlace final... suerte en el concurso! Saludos!

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    1. Hola, Bruno, muchas gracias por dejar un comentario, a mí también me ha gustado tu aportación al concurso, te deseo suerte igualmente. Encantada de saber de ti gracias a la iniciativa de David

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  4. Gracias, Eva, por participar con este relato en EL TINTERO DE ORO. Un fuerte abrazo y suerte!

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    1. Gracias a ti por permitirme participar, y enhorabuena una vez más por llevar adelante una iniciativa tan motivante. ¡Un abrazo enorme para ti también!

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  5. Hola Eva! Un relato estupendo, con tu prosa limpia, tu forma de contar tan clara como siempre. Lo he leído de un tirón y lo he disfrutado mucho. Lo que más me ha gustado es la parte de la trama en la cual el protagonista dice "por el rabillo del ojo vislumbré la diminuta mancha roja en la tapicería de cuero". Tiene tu sello original, el que he visto muchas veces en tus cuentos, una de las magias que atrae al que lee. Es un gran placer venir a tu sitio una vez más.
    ¡Te deseo mucha suerte en el concurso del tintero!
    Ariel

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    1. ¡Bienvenido Ariel! Me alegra poder contar con uno de tus amables comentarios, eres muy generoso, y además que hayas disfrutado de mi relato sí que supone un verdadero placer para mí. Gracias por leerme, ese es el mejor premio de todos. Un beso.
      Eva

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  6. ¡Hola Eva! La casualidad me trajo a tu blog, y me quedé asombrada de tu elaborado relato, en el que el culto al cuerpo es parte determinante, la belleza, la perfección...

    El personaje masculino, demuestra no tener sentimientos, a no ser su egolatría, y afán de protagonismo.

    Un abrazo literario.

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    1. ¡Bienvenida! Sea fruto de la casualidad o del destino, me alegra que además de leer mi relato, hayas sido tan amable de dejar un comentario. Su narcisismo exacerbado es su perdición, sí, lo lleva a acabar incluso con lo que él cree que está a su altura...
      Un abrazo de compañera de letras ;)

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    2. ¡Hola Eva! Vine a leerte como participante del Concurso del mes de Octubre, organizado por David Rubio. ¡Suerte!

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    3. ¡Suerte para ti, también! Muchas gracias, y ya nos leemos mútuamente ;)

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  7. Hola Eva. Te diré que los 40 para mi están en el pasado y aunque procuro ejercitarme, mi cuerpo está lejos no, lejísimos de la perfección. Tu relato me gusto por su fluidez y dinamismo, cuando pensaba que iba para un lado, has dado un golpe de timón y me has sorprendido. Tengo un par de psicópatas en mis relatos, creo que se llevarían bien con tu prota.
    Felicidades y suerte.

    p.d. Por algún motivo, tengo problemas para publicar comentarios en los diferentes blogs, pero te dejo mi dirección www.cuentoshistoriasyotraslocuras.wordpress.com voy participando en el número 3.

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    1. ¡Hola, José! Bienvenido a mi blog, gracias por ser tan amable de dejar un comentario. Me encantará leer tus relatos —de psicópatas o no—, de hecho ya he leído el que presentas al concurso, también he tenido problemas para dejar un comentario en tu blog, pero te digo que es muy romántico y con anécdota personal incluida... Te deseo suerte a ti también en el concurso. Saludos :)

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  8. La caracterización del protagonista la encuentro genial, un tipo egocéntrico y de los que podemos catalogar como malo, malísimo, lo que lo convierte en un siniestro psicópata, como así el desarrollo de la trama nos lo muestra claramente en ese fatal desenlace.

    Coincido también con mi amigo Ariel, en que tu sello particular va implícito en esa frase "por el rabillo del ojo vislumbré la diminuta mancha roja en la tapicería de cuero", teniendo en cuenta además que la frase completa empieza: "Ni la miré," Con esto queda evidente la fina ironía y ese humor inglés del que sueles hacer gala, algo que también me encanta, ya no solo en literatura, sino como idiosincrasia.

    Bueno, amiga Eva, por mi parte tienes "el cielo ganado" en este concurso, de modo que mucha suerte.

    Un abrazo fuerte y un beso.

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    1. Justamente acabo de leer el relato que presentas al concurso, Estrella, y te deseo mucha suerte a ti también, agradezco tus generosas palabras, así como el análisis que haces del mío. El humor gallego es muy semejante al inglés, al parecer, y me alegro de que lo sepáis apreciar, porque —aparte de ser marca de la casa— considero que es una buena manera de enfrentarse a personajes tan siniestros como éste asesino sin escrúpulos, como muchos de los que por desgracia proliferan en la vida real. Muchísimas gracias por tu amabilidad y que tengas un buen fin de semana. Un abrazo enorme para ti también.

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  9. Muy buen relato, Eva. Limpio y bien escrito, sin florituras innecesarias y tamaño justo.
    El egoísmo del protagonista se hace evidente desde el primer párrafo, y cuando describes cómo se vio obligado a dar un volantazo nos hiciste creer que la rubia moría en un accidente, pero no. Nos has engañado para mostrarnos la cara de todo un asesino en serie, porque pienso que otros habrán caído entre sus manos si fue capaz de asesinar por una gota de laca de uñas.
    Un saludo y suerte con el concurso.

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    1. Hola, Bruno, encantada de poder conocerte gracias al concurso, tu relato también me ha gustado y te deseo mucha suerte. Me alegra que te haya gustado, el protagonista es todo un personaje, desde luego, me pareció importante resaltar su frialdad y absoluta ausencia de remordimientos, además al ser capaz de matar por algo tan nimio ya se retrata a sí mismo, Saludos y feliz semana

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  10. Hay algunos que sienten el coche como una extensión de sí mismos y es intolerable esas gotas de laca en la tapicería.
    Muy bien escrito, describes perfectamente a ese tipo egoísta, frío y sin sentimientos.
    Saludos y suerte en el concurso

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    1. Gracias por pasarte, Conxita, y tener la amabilidad de dejar un comentario. Estás en lo cierto con respecto al protagonista y te agradezco también tus palabras de elogio, así como tus deseos de buena fortuna. Un abrazo y feliz semana

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  11. Hola Eva, magnífico relato como nos tienes acostumbrados. Un tipo egocéntrico y narcisista hasta la nausea y el asesinato, creo que incluso uno de sus problemas, a parte de la falta de empatía, es que no soporta que nadie le haga sombra, ni siquiera la chica guapa de turno.
    Un placer leerte Eva, y que tengas muchas suerte en el concurso.
    Un besazo, guapísima.

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    1. Hola, Ziortza, te agradezco que además de leerme hayas tenido la gentileza de dejar un comentario. Gracias por la parte que me toca, me alegra que te haya gustado y la suerte en el concurso está echada, como suele decirse... Tienes razón al afirmar que el protagonista detesta que le hagan sombra, yo creo que incluso no contaba con sentirse tan a gusto con la chica, y que lo del desliz con el barniz de uñas fue la excusa para deshacerse de ella, por mucho que después llegue a echarla de menos... Un besazo para ti también y feliz semana, preciosa.

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  12. Hola Eva. Estupendo tu relato, me sumo también a la lista de los que lo consideramos excelentemente escrito. Muy dinámico, con frases cortas y avanzando en la acción en cada una de ellas. Ambos personajes muy bien caracterizados, sobre todo él, en quien nos muestras con un fino sentido del humor a un personaje egocéntrico y preocupado sólo de sí mismo, hasta el punto de tener que matar a su compañera no fuera a ser que distrayéndose con ella pudiera provocar daños irreparables en lo que de verdad le importa. Todo el relato está plagado de esa ironía, a veces rozando lo esperpéntico pero sin llegar a rebasarlo, con un sentido del humor de gran altura. Me ha gustado mucho. Mucha suerte en el concurso.

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    1. Hola, Jorge. Agradezco la oportunidad que me brinda participar en el concurso de David de conocer gente interesante en este mundillo de las letras. Tu comentario es muy amable y te doy las gracias por haberte tomado la molestia de analizar mi relato con pormenor. Me alegro de que te haya gustado y espero que nos leamos a partir de ahora, ya que hemos tenido la fortuna de entrar en contacto. Mucha suerte para ti también y un saludo.

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  13. Espeluznantemente bien escrito. Me gusta tanto como me asquea el personaje. Pero eso en literatura es bueno. Felicidades. Suerte en el concurso

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    1. Terroríficamente grato me resulta tu comentario ;) Bromas aparte, Sara, te agradezco que hayas tenido la amabilidad de dejar un comentario. Lo bueno si breve, dos veces bueno, ¿no suele decirse? Pues eso, gracias por leerme y por los deseos de buena suerte. Un saludo

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  14. Hola, Eva.
    Me ha gustado mucho tu relato, está magníficamente escrito; y los personajes, sobre todo el protagonista, muy bien descritos con sutileza y matices. Es cierto que se llega a odiar ese egocentrismo-narcisismo y mucho más..., pero ello no hace sino valorar la calidad del texto.
    Te deseo mucha suerte en el concurso.
    Un abrazo.
    Patxi.

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    1. Hola, Patxi,
      Muchísimas gracias por tus generosas palabras, me alegro de haber tenido la oportunidad de leer algo tuyo gracias al concurso, por lo que la suerte la comparto contigo y con todos los que han tenido a bien presentarse, es muy estimulante poder contar con textos tan interesantes como el tuyo, así que es un placer haberte conocido. Reitero mi agradecimiento por tu comentario y tus buenos deseos. Un abrazo.
      Eva

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  15. No siempre es una ventaja estar tan buena y tu deportista nos lo ha demostrado.
    Un buen relato. Suerte en el concurso.
    Un abrazo.

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    1. Pues la verdad es que no, a la hora de ser pasto de cualquier asesino obsesionado con mujeres bonitas, ser guapa no es ninguna ventaja, no. Gracias por ser tan amable de dejar un comentario tras leerlo. Un abrazo.

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  16. Ha sido una delicia leerte, Eva. ¡Qué bien escribes! Y qué bien está caracterizado el protagonista, tan narcisista incluso a la hora de elegir pareja, que, como él, parece que no le importa otra cosa que las apariencias. Me has atrapado tanto con la historia que no podía respirar. Muy bueno. Un placer conocerte

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    1. Hola, Ana, yo también me alegro de conocerte, ¡un placer! Celebro que te haya gustado, tu texto de estilo histórico tampoco está nada mal, en el mío ya ves que el ritmo es bien diferente, digamos que a juego con el frenesí del estilo de vida actual, jeje. Bromas aparte, reitero lo dicho, un placer haber tenido la oportunidad de contactar contigo gracias al concurso. Un abrazo.

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  17. Jajaja, ... qué bueno Eva, me gusta como tratas esta plaga que nos afecta,... este culto al cuerpo desmesurado, el egoismo de esta sociedad y la banalidad que nos inaede por doquier,... estupenda entrada y buen cambio de registro!

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    1. Muchas gracias por leerme y ser tan gentil como para dejar un comentario, Norte. Me hace ilusión que hayas visto la crítica social implícita a la exagerada importancia que se le da al aspecto físico actualmente. Es, como bien dices, de una banalidad insultante. Me alegro de que te haya gustado, el registro suelo ir cambiándolo según me apetezca escribir sobre un tema u otro, es divertido, y supone un placer que lo aprecies positivamente. Besos y feliz domingo

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  18. Gran relato, Eva, fotografías muy bien la personalidad de estos personajes que habitan por desgracia nuestra sociedad.
    Mucha suerte en el concurso.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Javier, tu relato también me ha gustado. Suerte en el concurso. Abrazos y feliz semana :)

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  19. Eva, un protagonista tan perfeccionista, que no perdona el mínimo error.
    Muy bien escrito. Te atrapa hasta la última palabra.
    He llegado hasta tu blog a través del concurso de David Rubio.
    Mucha suerte.
    Besos-

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    1. Hola, Pilar, te deseo suerte a ti también en el concurso. David ha conseguido que nos conozcamos todos, y eso creo que ya es una suerte ;) Gracias por tu comentario, me alegro de que haya enganchado. Besos y feliz semana

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  20. ¡Hola, Eva!
    Qué terrible debe ser, ser como tu personaje tan superficial y egocéntrico. Pfff...
    Narcicismo a extremo, no puede permitir que otros lo superen y mucho menos que se equivoquen. ¡Qué horror!
    El relato es estupendo.
    Suerte, :)
    Un beso.

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    1. ¡Hola, Irene!
      Muchas gracias por leerme y ser tan amable de dejar un comentario, además de compartirlo... Estás en lo cierto, náuseas acaba provocando por su egocéntrica actitud. Me alegro de aun así te haya gustado. Gracias por tus buenos deseos. Besos y feliz semana ;)

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  21. Hola Eva, paso a leerte por primera vez, ya me dejaste comentario al participar en el "tintero de oro". Vaya con tus protagonistas, menos mal que hubo una vez. No se puede ser más egoísta, por dios, es que todo aquello que lleva ruedas, de las gordas digo, se mantiene impoluto. Y tu protagonista lo deja bien claro. El texto va fluyendo como esas ruedas, se desliza. Un abrazo

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    1. ¡Hola, Eme! Espero que mi desagradable protagonista no sea motivo suficiente para que no vuelvas a asomarte por aquí, jajaja. Bromas aparte, lo reconozco es un auténtico malnacido, pero alguno más hay por el mundo adelante, y real, por desgracia... Me alegro de que hayas llegado al final sobre ruedas y te agradezco el comentario, compañera. Un abrazo

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  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  23. Hola Eva. La primera vez que entro en tu blog y ya me quedo por aquí.
    Un relato que fluye por sí solo, bien construido. Nos cuenta una historia nada ficticia, que tiene que ver mucho con esta sociedad llenita de hombres ególatras y mujeres superficiales...aunque dudo que la víctima lo fuera si conocía la obra de Chopin.
    Crudo, duro, real, y por supuesto muy bien escrito.
    Un abrazo compañera.

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    1. Bienvenido, entonces, Francisco, me alegro que hayas decidido quedarte. La víctima me parece una superviviente, más que una mujer superficial, que esa vez no tuvo suerte, o no supo ver lo que se le venía encima al liarse con semejante espécimen. El megabolso preparado para cualquier contingencia no le sirvió de mucho cuando le llegó la hora...
      Muchísimas gracias por tu comentario y te envío otro abrazo de vuelta, compañero.

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  24. Hola Eva.

    Buff, ¡menudo tipejo nos has presentado! No quiero ni pensar cómo será su juicio final porque tiene un ego bastante crecidito, jejejej ;).

    Muchas gracias por pasarte por el blog y dejar tus impresiones.

    Un relato que da que pensar. Felicidades.

    Nos seguimos leyendo.

    Mucha suerte en el concurso.

    Un abrazo.

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    1. Hola, Jean,
      Me reía leyendo tu relato precisamente por ese motivo, anda que si estuviera mi personaje en su juicio final... Bueno, que entre egos anda el juego. Me alegro que te invite a reflexionar. Suerte de vuelta y un abrazo festivo ;)

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  25. Me gustó leer este relato. Un acierto elegir ese narrador en primera persona y mucho más acierto en dejarlo moverse como personaje, sin caer en la tentación de meter a la autora a ordenar el territorio ;-).
    Fino humor.
    Únicamente para que puedas corregir un pequeño fallo, tráquea es palabra esdrújula, lleva tilde.
    Saludos y suerte

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    1. Hola, Don,
      Gracias por tu comentario, soy mucho de monólogos interiores, la autora se mete sola cuando es imprescindible, jajaja.
      Y te agradezco la corrección, tengo el blogger en inglés y mi mundo digital está repleto de gazapos de este tipo que me corrige el ordenador por inercia (no porque me haya olvidado las reglas de acentuación, jajaja)
      Ya ves que el humor es lo mío ;)
      Suerte para ti también y saludos festivos.

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    2. Ves, nueva errata, corrige ese “sola” por “solo” en mi respuesta ;)

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  26. Gran Relato Eva, me ha encantado como lo has llevado a cabo desde el principio hasta el final. Que tengas suerte en el concurso y saques uno de los primeros puestos. Un abrazo

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    1. Muchas gracias por tu comentario y tus buenos deseos, que se cumplan es otra cosa, pero me quedo con la intención, que es lo que cuenta. Un abrazo y suerte para ti también.

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  27. ¡Menudo relato, Eva! El tipo tenía algunos problemillas, diría yo. Lástima que no visitara al psiquiatra antes de cruzarse con la rubia perfecta para él...

    Me ha encantado de principio a fin, un fin que por cierto no esperaba para nada. Interesante, sorprendente, muy bien narrado y con una temática que daría para varios debates. Muy bueno, enhorabuena y mucha suerte en el concurso :)

    ¡Un beso!

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    1. Pues sí, Julia, unos cuantos al parecer... y tienes razón, es una lástima que no haya manera de ponerles freno a individuos como él. En fin, coincido contigo en que es un tema que da mucho de sí. Me alegro de que te haya gustado, y también te deseo mucha suerte en el concurso. Gracias asimismo por tener la amabilidad de compartirlo. ¡Un besazo, guapa!

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  28. Hola Eva

    un relato que te lleva con tranquilidad a un desenlace inesperado.
    Me ha gustado la forma en que lo has planteado y el personaje que has creado tiene un aire muy real.
    Enhorabuena

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    1. Muchas gracias tanto por tu comentario como por tu amabilidad, Paola. Abrazos otoñales :)

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  29. Espectacular. Me has dejado con un escalofrío. Lo has narrado muy bien, con cada detalle de la personalidad del protagonista.
    ¡Suerte en el concurso!
    Besos.

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    1. Muchísimas gracias, Cyn, me alegro de que te haya gustado tanto. ¡Muchísima suerte a ti también! Besos.

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  30. Casi perfecto y por eso me animo a comentarte dos detalles: «No sé cómo se las arreglaba para estar siempre arreglada según la ocasión». Aquí se repiten dos palabras parecidas: arreglaba/arreglada.
    El otro detalle, más de fondo, es que en lugar de explicar su obsesión con estar en forma, sería bueno dejar entrever su obsesión con la limpieza, o el coche, para comprender por qué termina matándola. Se le ve obsesivo con su físico, pero me chocó que esa obsesión alcanzase a una simple tapicería... Por lo demás, muy bien escrito, me encantó. Mucha suerte en el concurso.

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    2. Hola, Rocío. Te diría que la perfección no existe, pero que agradezco el cumplido, evidentemente. En cuanto a tus puntializaciones, te comento que cuando repito o utilizo formas verbales semejantes en una frase lo hago ex profeso, en este caso que citas para enfatizar. En relación a la limpieza del protagonista, creo que su manía por la perfección física se hace extensible al resto de su visa (el agua que bebe, sin ir más lejos). La importancia que tiene para él su coche va más allá de ser un símbolo de su estatus, como se puede ver el día que conoce a la chica, así que no es que ella manche simplemente la tapicería, no, es que está mancillándola, y eso conlleva pena de muerte, jajaja. Bromas aparte, agradezco sinceramente que gracias al concurso haya podido conocer tus opiniones. Mucha suerte para ti también.

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    1. Gracias, Juan Antonio, y bienvenido. En cuanto pueda me paso por tu blog ;)

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  32. Hola, Eva. Un relato estupendo con un personaje bien definido que pega la sorpresa padre al lector con ese final tan inesperado e irracional. Suerte en el concurso. Besos.

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    1. Muchas gracias, Lana, te deseo también mucha suerte. Besos de noviembre :)

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