jueves, 17 de noviembre de 2016

Con Z de Zweig


El nuevo programa de Mercedes Milà que se estrenó el domingo pasado supone un soplo de aire fresco en el universo literario. Por desgracia ya no le extraña a nadie que se cierren librerías en los últimos tiempos, ahora bien, que alguien se sorprenda de que la conocida periodista se interese por libros me parece cuando menos irrisorio, siendo como es una de las responsables de que +Bernat continúe abierta a día de hoy, es decir, por ser socia de una cooperativa que se fundó con el afán de evitar que dicha emblemática librería de Barcelona echase el cierre. Resultaría demasiado largo enumerar aquí los diversos factores que han llevado a que desaparezcan puntos de difusión cultural como son en efecto las librerías, pero lo que sí me parece necesario decir es que los ciudadanos de a pie también podemos aportar nuestro pequeño granito de arena para evitarlo, simplemente comprando en esas tiendas que nos han hecho soñar toda la vida al detenernos un instante ante el arsenal de portadas de sus escaparates.
Convénzeme tiene un formato atractivo, dinámico y atrayente para el público más joven, al mismo tiempo que para todos aquellos adictos a la lectura. Reconozco que no me enganchan los espectáculos como Gran Hermano, de hecho dejé de interesarme por la periodista durante su andadura televisiva en esas lides, sin juzgarla, por supuesto, dado que no está en mi talante, y no me sorprendió en absoluto que volviese a la carga con otro reality, esta vez bibliófilo, conociendo su trayectoria anterior a la revolución mediática que supuso en su carrera profesional presentar GH. Recuerdo asistir a sus magníficas entrevistas de pequeña junto a mi padre, quien admiraba la pasión y el interés que demostraba una entonces joven Milà, hambrienta por conocer la historia más personal y humana que se escondía tras los personajes públicos que se veían arrastrados (e incluso a veces arrasados) por sus inteligentes interrogatorios. 
En el fondo sigue siendo la misma chica que adora escudriñar en las entrañas de los demás para sacar lo mejor y lo peor de cada uno. Ahora, con una imagen acorde a su público juvenil, intenta atraparnos con un innovador formato adaptado a los tiempos que corren, de inmediatez del teléfono móvil con el que graban las secuencias que se emiten en antena. En un canal también nuevo, con el que Mediaset deja ver su lado más irreverente, y hasta cierto punto experimental, el programa me seduce desde el subtítulo, ya que comparto con Milà la predilección por el escritor austríaco Stefan Zweig, además de por sus ganas de hacer ver que no hay nada mejor que un libro para vivir experiencias inolvidables. A día de hoy continúa siendo el modo más barato, asequible y sencillo que existe de viajar, conocer gente y hasta de entenderse a uno mismo. 


El trasunto del programa es sencillo. Cada persona tiene la potestad de criticar un par de libros y, según su criterio, darle una zeta roja al que considera que no merece la pena leer, y una zeta verde al que es digno de encomio. Milà quiere que su interlocutor la convenza de la bondad o maldad de las obras escogidas, haciendo acopio de sus vivencias o sensaciones tras su respectiva lectura para lograrlo. A fin de incrementar el interés en la audiencia se recurre a caras conocidas, que hablan sin tapujos de sus preferencias, como hizo en este estreno Sor Lucía Caram con su especial simpatía. Del mismo modo que a historias más íntimas, con un punto de drama o de ternura, que hace más atractivo al espectador el personaje desconocido hasta el momento que intenta convencer a la periodista. Como fueron las intervenciones de una chica enferma crónica que no se deja vencer por su larga convalecencia, un joven escritor en busca del sentido de la vida, una emprendedora que necesita organizar su casa además de su negocio, y por último la más emotiva, la de Vero, quien relató cómo un libro de autoayuda no le sirvió para superar la crisis personal que sufrió tras conocer la homosexualidad de su hermana pequeña, y sí lo hizo una obra literaria que le dio a leer su propia hermana. Para completar el pastel, la guinda la ponen los “videoselfies” que envían un par de lectoras para intentar convencer a Milà, y otro de un librero desde su establecimiento.   
Digamos que los cinco minutos de gloria son bien aprovechados por los que tienen ocasión de exponer sus opiniones cara a cara con la entrevistadora, quien no calla su parecer, demostrando abiertamente su empatía con la historia que se nos ofrece, mediante la expresividad que la caracteriza y a la que nos tiene acostumbrados en sus apariciones televisivas. En esta peculiar première, que contó con fiesta inaugural en la librería +Bernat tras su emisión (grabada asimismo con móviles de última generación), con sus principales protagonistas en el lugar donde se realizan las entrevistas, también pudieron dar su opinión frente a la cámara diferentes asistentes anónimos, para afianzar la sensación de buen rollo e incrementar la autopromoción de un espacio que intenta hacerse un hueco entre la audiencia de la tarde-noche dominical, y más allá, puesto que puede verse online a posteriori.


Gustos a parte, hay que reconocerle el mérito que tiene lanzarse a la piscina, porque eso es en definitiva lo que han hecho desde la producción del programa al decantarse por un proyecto supuestamente minoritario como es el del sector del libro. Que a decir verdad no creo que lo sea tanto, a juzgar por la cantidad de personas que se interesan en las redes sociales por el tema, bien como usuarios (léase lectores), bien como cada vez más numerosos productores (léase escritores), por no hablar del inmediato incremento de ventas que ocasionarán en las obras mencionadas, incluyendo también las despreciadas (ya saben aquello de que lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal). Mercedes Milà es la cara visible y, como no podría ser de otra manera, interviene con su desparpajo habitual en las conversaciones, robando incluso protagonismo al entrevistado de turno, dejando patente que no sólo es el buque insignia del programa, sino también el principal adalid de una causa perdida como es la animación a la lectura, que ella pretende revertir liderando iniciativas como ésta.
Personalmente celebro que Convénzeme actualice como lo hace la concepción que se tiene en general sobre los programas de carácter literario, ya que adjetivos como serio o aburrido no encajan en absoluto con este nuevo formato. Así que en este sentido le deseo toda la suerte del mundo, espero que al estar en una franja horaria y en el canal en el que se emite no caiga víctima de la tiranía del share. Y asimismo desearía que Mercedes Milà cumpla su palabra de permitir expresarse tan libremente como ella lo hace a sus otros protagonistas, independientemente de los intereses editoriales o de los cánones académicos e institucionales que haya detrás. Está claro que siempre hay un filtro previo y que al fin y al cabo se trata de un reality cuya máxima prioridad, igual que en todos, es epatar al espectador, no obstante, por el momento, tengo que admitir que me ha convenzido. Con Z de Zweig. 

by Eva Loureiro Vilarelhe   




2 comentarios:

  1. Interesante artículo Eva. A mí en concreto nunca me ha llamado la atención M. Milá, sobre todo en relación a los programas que ha presentado últimamente. Pero si que es de agradecer este tipo de espacios en la televisión. Incluso diría que son una especie de liberación. Un abrazo.

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